En una época donde el algoritmo parece tener todas las respuestas antes de que formulemos las preguntas, surge la necesidad de lo indeterminado. 

Bajo esa premisa, Bithouse lanza Ruido Blanco, un ciclo de charlas que busca perforar la saturación digital para recuperar el valor de la presencia y el pensamiento en tiempo real.

Así, el próximo sábado 14 de marzo a las 18, el espacio ubicado en José Roque Funes 1791 abrirá sus puertas para la primera edición de un ciclo de conversaciones que busca, esencialmente, detener la inercia del algoritmo.

La iniciativa no es una conferencia magistral ni un evento diseñado para el streaming. Por el contrario, se estructura como un conjunto de diálogos presenciales, de cupo reducido y —un dato no menor en tiempos de hipervisibilidad— no grabados.

Como señala Lucía Gonzalez Makowski, Manager Cultural de Bithouse, no se buscan verdades absolutas, sino “habitar la zona de indeterminación de nuestra época”.

El cuerpo y el código en tensión

Para desarmar los filtros que moldean la cotidianeidad, el encuentro reunirá a dos perfiles que operan en los bordes de lo técnico y lo humano.

Por un lado, el filósofo Sebastián Agustín Torrez, especialista en sociología de la cultura digital, aportará su mirada sobre las interfases que median nuestra vida. Por el otro, la artista digital y performer Indira Montoya, ganadora del Premio Fundación Andreani 2023, pondrá en juego la gramática del cuerpo frente a los dispositivos de visibilidad contemporáneos.

La moderación estará a cargo de Andrés Belfanti, docente de la Universidad Provincial de Córdoba (UPC) y artista, quien tendrá la tarea de guiar un pensamiento que se pretende construido en tiempo real, entre el aroma del café de especialidad de Superanfibio y el intercambio cara a cara.

Un puente desde la academia

Este ciclo activa un acuerdo con la Licenciatura en Artes Mediales de la UPC, sacando el rigor del aula para llevarlo al corazón del Cerro de las Rosas. 

Bithouse, consolidado como un nodo donde convergen el coworking y la gestión cultural, refuerza así su identidad como plataforma de visibilidad para el arte contemporáneo y la innovación.

La entrada es libre y gratuita, aunque requiere inscripción previa para asegurar la escala íntima que propone el encuentro: un espacio donde el sentido no está dado de antemano, sino que emerge de la pausa compartida.

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