La 61ª edición de la Bienal de Venecia ha inaugurado su calendario con la fuerza de un naufragio que, lejos de hundirse, ha decidido flotar a la deriva entre la diplomacia y el escándalo. Este año no hubo cintas cortadas ni brindis de gala; en su lugar, el evento más antiguo del mundo del arte abrió sus puertas el pasado 9 de mayo bajo el peso de ausencias prematuras y una tensión geopolítica que terminó por eyectar a su jurado oficial. En efecto, lo que debía ser un espacio de contemplación se transformó, casi por diseño del destino, en un thriller político donde el arte parece ser el último refugio de lo humano. Curaduría huérfana y jurado ausente El camino hacia esta edición estuvo marcado por el luto. Koyo Kouoh, la curadora camerunés-suiza que imaginó esta Bienal bajo el lema In Minor Keys (En claves menores), falleció en mayo de…
En el marco del Día Internacional de los Museos, el Banco de la Provincia de Córdoba (Bancor) incorporó a su acervo cincuenta medallas donadas por la artista Ana Luisa Bondone. …
La murga mendocina La Buena Moza regresa a la ciudad para presentar “25 son mejores”, un espectáculo que funciona tanto de retrospectiva como de declaración de principios. El punto de…
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La exigencia contemporánea de la autosuficiencia cala hondo, especialmente sobre las mujeres, transformando lo que alguna vez se pensó como una red colectiva en un peso estrictamente individual. Sobre esa…
La pantalla grande suele asociarse a las grandes industrias, a presupuestos inalcanzables y a lógicas de mercado donde el espectador es un consumidor pasivo. Sin embargo, el cine independiente cordobés…
Diminuto escándalo en un campo minado es una pequeña obra que parte de la intuición lúcida de que la comedia es territorio de lo mortal. Tropezarse, perder el control, quedar…