En el Pabellón Amarillo de La Rural, precisamente en el stand 1509, un cartel pequeño condensa casi sesenta años de insistencia y soberanía intelectual: “50 ferias y una sola Flor”. Con esa economía de palabras, Ediciones de la Flor, acaso el sello independiente más emblemático de la cultura argentina, formalizó su despedida definitiva de las bateas. Para quienes crecimos al abrigo de sus libros, la noticia se siente como una herida en la memoria colectiva, el cierre de un refugio de papel que resistió dictaduras, crisis económicas y el avance implacable de los conglomerados multinacionales. El bautismo de una “flor de editorial” La identidad de este sello se remonta a 1966, un año de profunda ebullición política y cultural en Argentina. Daniel Divinsky, por entonces un joven abogado, y “Tito” Finkelberg, se unieron al editor Jorge Álvarez bajo la convicción de que fundar una editorial era un acto de fe…
Hay objetos que dejan de pertenecer a la materia para entrar en el terreno de la fe. La camiseta azul de México 86 es, para el imaginario argentino, una reliquia…
Organizar la vasta producción de Álvaro Izurieta requiere abandonar la cronología lineal para adoptar una lógica de mapa tridimensional. En este sentido, el Museo de Arte Contemporáneo de Unquillo (MACU),…
El ciclo de conciertos organizado por la Fundación ProArte Córdoba suma un nuevo capítulo en la agenda cultural de la provincia. Este sábado 9 de mayo en el mayor coliseo…
La descomposición suele leerse como un final, un proceso biológico o material del que conviene apartar la vista. Sin embargo, para la compañía Les Amorosos, ese estado representa el momento…
En el Pabellón Amarillo de La Rural, precisamente en el stand 1509, un cartel pequeño condensa casi sesenta años de insistencia y soberanía intelectual: “50 ferias y una sola Flor”. …
Diminuto escándalo en un campo minado es una pequeña obra que parte de la intuición lúcida de que la comedia es territorio de lo mortal. Tropezarse, perder el control, quedar…