Con esa triste noticia desperté esta mañana. Murió el hombre que habitó en Carlos Alonso. El hombre de los mil retratos, de los mil caminos y de tantas miradas sobre el mundo. El artista que hizo de sus colores y sus trazos una manera de contar nuestras heridas, nuestros sueños y la historia de este rincón americano. Hace años, en 1978, en Castro Urdiales, en casa de Horacio Guarany, pasamos unos días que llevaré siempre en mi memoria, junto a Armando Tejada Gómez y Hamlet Lima Quintana. Días de dolores y angustias que se entremezclaban. Días de nostalgia, de mate, tortas fritas y truco de seis. Días en los que la tristeza encontraba, a veces, una pequeña hendija por donde se colaba la alegría. La herida de Paloma y una canción nacida del dolor He contado alguna vez que jamás olvidaré su mirada cuando nos hablaba de Paloma, «su hija…
A partir de la alianza institucional entre la Fundación OSDE y la Universidad Siglo 21, junto con el acompañamiento de la Agencia Córdoba Cultura y la participación de la artista…
La compañía Brodda Teatro estrena “Qué hermoso era todo antes”, una versión libre de La Gaviota de Antón Chéjov con dramaturgia de Lisandro Fiks y dirección de Celeste Colella; una…
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El ciclo “De maestros y discípulos” del espacio Cine en el Palacio continúa su programación de septiembre con el abordaje de uno de los vínculos más complejos y analizados de…
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