¿Qué operación de la memoria o del lenguaje permite sostener la mirada sobre lo que duele sin caer en la tentación de edulcorarlo?
La pregunta no es abstracta ni busca respuestas definitivas. Recorre, por el contrario, cada una de las páginas de La magnética tensión entre el horror y la belleza, el libro colectivo coordinado por Marianela Jiménez que Triángulo Editorial presenta este sábado 15 de agosto a las 19 en Sindicato de Maravillas, en la ciudad de Córdoba.
La obra reúne las firmas de Nazarena Feld, Clara G. Baldi, Sophia Urbina Paliza, Marcos Ferradas y Erika Lipcen, junto a las intervenciones visuales de Feld y Baldi.
El material constituye la segunda publicación nacida al calor de Barro que brilla, el taller de escritura que Jiménez coordina desde 2020 como un espacio para indagar en la incomodidad, la fragilidad y los temblores de lo cotidiano.
Fuerzas en contaminación mutua
Lejos de concebir el horror y la belleza como polos opuestos, la publicación explora la zona de fricción donde ambas fuerzas se atraen y se contaminan. No hay un intento de ordenar el espanto o de ofrecer un consuelo veloz; tampoco la intención de atenuar la aspereza con un gesto decorativo.
Cada texto compone una bitácora colectiva en la que la escritura funciona como lugar de encuentro y riesgo. Aquello que permanece —el resto, la escena fija, el impacto posterior— se despliega sin clausurar su sentido ni suavizar su carga sensible.
Una política de catálogo al margen de las etiquetas
El título se suma a la Colección Degenerada, la línea de Triángulo Editorial dedicada a proyectos que desplazan los formatos tradicionales del libro.
Bajo la dirección de Paula Gastaldi, el sello cordobés entiende la edición como una práctica cultural orientada a abrir escenas y sostener procesos colectivos en contextos de escasez.
En esta propuesta, lo “degenerado” nombra la potencia de eludir las clasificaciones rígidas y alojar la mezcla de lenguajes: la fragmentación, la imagen visual y el cruce entre distintas materialidades.
Sostenida por un esquema editorial que no requiere aportes económicos de sus autores y donde cada publicación contribuye a financiar la siguiente, la editorial consolida una política de catálogo que apuesta a la construcción de comunidad.




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