El Valle de Calamuchita y las Sierras Chicas consolidan espacios donde las artes visuales dialogan con el entorno y proponen detenciones en el tiempo de la circulación turística.

En efecto, en Agua de Oro, el cruce entre la galería Argüello & Bouchet y el Hotel San Leonardo dio vida a La Finestra, un ciclo de microexposiciones diseñado para albergar propuestas de carácter introspectivo. 

Tras una primera entrega dedicada al universo textil y bibliográfico de Mariana Guagliano, el espacio reabrió sus puertas para presentar la obra reciente de la artista bonaerense Dana Ramírez.

La propuesta, que habita la sala caracterizada por el gran ventanal que le da nombre al ciclo, funciona como una plataforma de exhibición y comercialización de arte contemporáneo en el circuito serrano.

La reconstrucción minuciosa de lo cotidiano

La producción de Dana Ramírez apela a imágenes que forman parte de un inventario afectivo común. Fotografías de vacaciones familiares en Mar del Plata, la disposición de los utensilios en la cocina de una abuela, postales de esquiadores o un pequeño altar en medio de un cerro son los puntos de partida que la artista utiliza para tensionar el registro de la memoria.

Así, su trabajo se aleja de la inmediatez fotográfica a través de un procedimiento técnico riguroso, en el que cada pieza se construye mediante miles de pequeños cuadriláteros de color.

Esta cuadrícula manual desarma la instantánea original para volver a componerla desde la materia pictórica, exigiendo una mirada cercana que descubra la vibración de las formas y los sutiles cambios de luz.

Detener el descarte de las imágenes

El texto curatorial de esta segunda edición, a cargo de Camila Bouchet, indaga en la persistencia de los recuerdos y en la decisión política y estética de fijar la atención en escenas que la velocidad contemporánea suele descartar. Pintar, en la obra de Ramírez, aparece así como una forma de permanencia y de habitabilidad de los espacios comunes.

La densidad que adquiere la superficie de las telas transforma el registro íntimo en una experiencia colectiva: al recorrer las composiciones, el espectador ingresa a un archivo de recuerdos que se percibe propio, activado por la textura y la paciencia de un oficio que se mide en el tiempo dedicado a la tela.

Continuidad de un proyecto de escala íntima

La Finestra inauguró su recorrido con la “Serie de Bordado Luneville” de Mariana Guagliano, un proyecto ligado a la investigación de técnicas antiguas de alta costura francesa aplicadas al rescate de genealogías de mujeres creadoras. 

Ahora, con la llegada de Dana Ramírez, el ciclo ratifica su perfil orientado a explorar las metodologías y los procesos internos de artistas actuales.

La muestra, que incluye la posibilidad de adquirir las obras de Ramírez (con valores que arrancan en los $180.000), permanecerá abierta hasta agosto en el circuito de Agua de Oro, integrando la producción de artistas con base en Córdoba y creadores de otras provincias en una escena que busca descentralizar el consumo cultural de los grandes centros urbanos.

Obra de la Serie de Bordado Luneville, de Mariana Guagliano en La Finestra #1.

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