El sostenimiento de un sistema de desaparición forzada de personas requirió, para la última dictadura militar argentina, algo más que el control de las armas y el territorio.
En una sociedad con raíces profundamente cristianas, la Junta Militar comprendió tempranamente que el éxito del terrorismo de Estado dependía de su capacidad para gestionar la reacción de las instituciones religiosas.
No se trataba sólo de evitar la condena pública de los obispos, la Nunciatura o el Vaticano, sino de construir un complejo marco de legitimidad que permitiera avanzar sin fisuras éticas visibles en el espacio público.
La hoja de ruta del control eclesiástico
En el libro Confesiones de Estado, el teólogo e investigador Luis O. Liberti y el historiador, politólogo y teólogo Federico Tavelli exponen una hoja de ruta técnica y deliberada.
A través de documentos hasta ahora desconocidos, la obra detalla una estrategia dividida en cinco pasos fundamentales que buscaron, en primer lugar, el amparo institucional y, ante la imposibilidad de una adhesión total, la contención efectiva de cualquier voz disidente.
Este esquema, lejos de ser una consecuencia azarosa de los acontecimientos, fue un plan tan calculado como el propio diseño de la violencia represiva, donde la violencia previa terminó siendo superada por un terrorismo de Estado sistemático.


Un cruce necesario entre teología e historia política
La trayectoria de los autores aporta un espesor analítico que cruza la teología con la historia política. Liberti, especialista en la praxis cristiana frente a los procesos de violencia y referente en el estudio del legado de Enrique Angelelli, se une a la perspectiva global y geopolítica de Tavelli.
Juntos logran identificar cómo el régimen operó sobre las jerarquías para generar zonas de sombra, resultando en un entramado de complicidades, omisiones y revelaciones tardías que marcaron la historia reciente del país.
La mecánica de la neutralización y el silencio
A diferencia de otros relatos que abordan la relación Iglesia-Estado desde la generalidad, esta investigación se detiene en la mecánica de la estrategia oficial.
El libro expone cómo el gobierno militar logró que la cúpula eclesiástica mantuviera un posicionamiento oscilante, permitiendo que el aparato represivo operara mientras las demandas por los derechos humanos se diluían en laberintos burocráticos o declaraciones ambiguas.
Esta revelación sobre los métodos de persuasión y neutralización ofrece una nueva clave de lectura para entender el régimen del terror desde su dimensión institucional.
Reflexiones sobre la responsabilidad civil y religiosa
Así, el análisis de Liberti y Tavelli invita a reflexionar sobre la responsabilidad de los actores civiles y religiosos en la validación del sistema represivo.
En efecto, Confesiones de Estado no sólo busca documentar el pasado, sino exponer la fragilidad de las instituciones ante la implementación de un plan de exterminio que necesitó, para su ejecución, que el silencio fuera la norma y la palabra, una excepción controlada.





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