En la zona sur de la ciudad de Córdoba, una estructura subterránea de hormigón habitualmente destinada al resguardo de vehículos se prepara para albergar una experiencia que cruza la creación visual con la subsistencia diaria.
Allí, donde los metros cuadrados se miden por la frialdad de las cocheras cubiertas del Edificio Corporativo de Grupo Edisur en Manantiales, la segunda edición de la Muestra Solidaria de Arte (MuSA) se instala como un dispositivo de tracción social en un contexto donde el hambre prescinde de metáforas.

Subvirtiendo el mercado del arte
La propuesta, impulsada por la Fundación Banco de Alimentos Córdoba, subvierte las lógicas del mercado artístico tradicional.
Aquel formato de subasta cerrada ha sido reemplazado por una muestra colectiva y horizontal que democratiza el acceso a la cultura mientras intenta paliar una carencia básica.
En esta oportunidad, las curadurías de Carmela Gastaldi y Mariano Castañeda coordinan un patrimonio temporario de quinientas obras pertenecientes a 148 artistas locales de diversas generaciones, quienes ponen sus firmas en disciplinas que van desde la pintura tradicional y el grabado hasta la fotografía, la escultura y la joyería de autor.



Hormigón, lienzo y territorio
La geografía del lugar, reconvertida bajo el montaje minucioso de Luli y Yacu Chalub, plantea un circuito de 2.400 metros cuadrados donde los muros de cemento dialogan con instalaciones contemporáneas, propuestas musicales, áreas de recreación y un espacio de bar.
Sin embargo, el verdadero relieve de esta arquitectura efímera radica en el destino de su recaudación. El valor del bono contribución, estipulado en quince mil pesos mediante la plataforma AlPogo, se transforma de manera directa en recursos operativos para sostener la red de quinientas entidades beneficiarias que asiste la organización, abarcando comedores populares, merenderos, hogares de día, institutos educativos y salas cuna que sostienen la demanda social en la capital cordobesa y sus periferias.



Una logística contra el flagelo
Para comprender la magnitud del despliegue es necesario revisar la genealogía de la institución organizadora, un proyecto nacido en las jornadas críticas del año 2002 que ha mantenido un crecimiento estructural sostenido mediante la ampliación de sus depósitos en el Mercado de Abasto y la profesionalización de su logística.
En la actualidad, la fundación sostiene un flujo mensual promedio de 180 toneladas de alimentos recuperados, impactando de forma regular en la nutrición de más de 65.000 personas.
Estas cifras adquieren un peso específico cuando se constata que, detrás de la gestión civil encabezada por Conrado Fiore y Daniel Martino, existe un andamiaje comunitario capaz de movilizar a decenas de voluntarios para modificar el destino de mercaderías que de otro modo se perderían.



El espectador como eslabón
El salto de escala respecto a la edición anterior resulta evidente, considerando que el año pasado la convocatoria reunió a mil visitantes en lo que significó una prueba piloto para el formato.
En efecto, las expectativas actuales apuntan a triplicar esa afluencia en un lapso de cuatro jornadas consecutivas, consolidando al evento como el principal hito de recaudación anual de la entidad.
Esta masividad pretendida tensiona positivamente el rol del espectador, quien deja de ser un consumidor pasivo de formas y colores para convertirse en un eslabón indispensable de una cadena de asistencia que devuelve dignidad a las mesas familiares que hoy no la tienen garantizada.
Visitar la muestra durante el último fin de semana de mayo implica atravesar un umbral donde la sensibilidad estética se choca de frente con el compromiso civil.
En un entorno donde las discusiones macroeconómicas suelen olvidar los cuerpos, la persistencia de estas redes de articulación privada y comunitaria demuestra que el arte, despojado de su solemnidad habitual, puede funcionar como una herramienta de intervención real sobre el territorio.


Para visitar
La segunda edición de MuSA – Muestra Solidaria de Arte, podrá visitarse desde el jueves 28 hasta el domingo 31 de mayo, de 15 a 20 en el Edificio Grupo Edisur (Calle Pública, Cañada Sur 3851, Manantiales).
La entrada es un bono contribución de $15.000 disponible en AlPogo.com (los menores de 10 años entran gratis).




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