La Secretaría de Fortalecimiento Vecinal, Cultura y Deportes de la Municipalidad de Córdoba entregó una placa de distinción a los equipos detrás de dos largometrajes que marcaron el pulso de la cartelera reciente: La noche está marchándose ya, codirigida por Ezequiel Salinas y Ramiro Sonzini, y Para hacer una película solo hace falta un arma, de Santiago Sein.

Más allá de la formalidad institucional, el gesto puso sobre la mesa el impacto real de dos obras que lograron tensionar la memoria local, la resistencia cultural y el oficio del cine.

Oficios, memoria y pantallas encendidas

La trama de La noche está marchándose ya detiene la mirada en Pelu, un proyectorista que intenta reconstruir un territorio de contención comunitaria tras la pérdida de su empleo.

A través de esa premisa, Salinas y Sonzini elaboran una reflexión calibrada sobre el valor social de las salas públicas, la solidaridad entre pares y el acto de resistencia que implica sostener la cinefilia frente a la precarización contemporánea.

Tras su paso a sala llena por el Cineclub Municipal Hugo del Carril, la película se proyecta todos los sábados de agosto en el Malba (Av. Figueroa Alcorta 3415, Buenos Aires).

Por un carril distinto pero complementario, el documental de Santiago Sein se sumerge en las huellas de la primera escuela de cine de la Universidad Nacional de Córdoba.

Para hacer una película solo hace falta un arma reconstruye la persecución que sufrieron aquellos estudiantes durante la última dictadura militar, entrelazando el lenguaje cinematográfico con el compromiso político y la vigencia del debate democrático.

Ambos trabajos no solo despertaron valoraciones positivas en la crítica especializada y en festivales nacionales e internacionales, sino que encontraron una recepción sostenida en la sala local.

El público como garantía de continuidad

La permanencia prolongada de ambos títulos en la programación habitual del Cineclub fue uno de los ejes destacados por su directora, Gloria Kreiman.

En efecto, la respuesta en la taquilla confirmó la existencia de un circuito de espectadores que busca activamente verse reflejado en las narrativas producidas en la provincia.

Ese ida y vuelta entre la pantalla y la platea legitima la necesidad de políticas públicas que acompañen todo el trayecto de una obra, desde la instancia de desarrollo hasta su encuentro final con la audiencia.

Los propios realizadores coincidieron en que el paso por el Cineclub le da un sentido pleno al trabajo independiente. Tanto Sein como Sonzini remarcaron que el acompañamiento del público local opera como un impulso decisivo para seguir produciendo desde el interior del país, en un contexto regional que busca afianzar sus polos creativos.

En los últimos meses, Córdoba sirvió como escenario para el rodaje de proyectos de gran escala, entre los que se destaca la adaptación cinematográfica de Las malas, la célebre novela de Camila Sosa Villada, además de otras producciones de alcance nacional.  

La superproducción de Las malas, está bajo la dirección de Armando Bó,

Comentarios Cerrados

Exit mobile version