Testosterona es una pieza que incomoda las categorías fijas: no es solo teatro, no es solo periodismo, es una investigación que se respira en vivo, una obra que nace de un recuerdo que es, a la vez, una herida clínica y política.
De niño, el periodista y escritor Cristian Alarcón fue sometido a inyecciones de esta hormona. El objetivo era uno solo: “masculinizarlo”, encajar su cuerpo en la norma.
Décadas después, ese episodio biográfico se convierte en el motor de un dispositivo escénico gestado en el Laboratorio de Periodismo Performático de la Revista Anfibia.
Bajo la dirección de Lorena Vega —referente del teatro documental que ya exploró el archivo familiar en la aclamada “Imprenteros”—, Alarcón sube al escenario para hacer lo que siempre hizo, pero esta vez con el cuerpo propio: investigar.
Una investigación que no cierra
La obra no se presenta como un producto terminado, sino como un “dispositivo de investigación vivo”.
Desde su estreno, el material muta. Se alimenta de los relatos de espectadores que, tras las funciones en Argentina y Latinoamérica, se acercan para compartir sus propias historias de tratamientos médicos y mandatos de conversión.
La propuesta cruza la crónica, el biodrama y la etnografía. Alarcón, premiado con el Alfaguara en 2022 por El tercer paraíso, radicaliza aquí su búsqueda sobre la memoria. Si antes puso el cuerpo para narrar la violencia y la marginalidad en libros como “Cuando me muera quiero que me toquen cumbia”, ahora el territorio de análisis es su propia piel.
El cruce de dos mundos
El encuentro entre Vega y Alarcón se dio en las tutorías de Anfibia, un espacio diseñado para que el periodismo abandone la comodidad del papel y se pruebe en la escena.
“Seguir investigando, pero arriesgando su propio cuerpo”, define Vega sobre el desafío que asumió Alarcón.
Para el escritor, el proceso fue una toma de conciencia retrospectiva. La implicación física, sostiene, siempre estuvo ahí, aunque no hubiera un escenario de por medio.
En el Teatro Comedia, Testosterona se propone como una pregunta abierta sobre las huellas que los mandatos sociales dejan en los cuerpos.
Con dos funciones -a las 18 y a las 21- la cita es el 14 de marzo en Rivadavia 254 y las entradas están disponibles en Ticketek y en la boletería del teatro.

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