Hay algo en la mirada de Julio Chávez que siempre parece estar buscando la fibra más delgada de lo humano. 

No importa si es un artista plástico, un político o, como en este caso, un hombre que se desvanece tras capas de silicona y una obesidad que lo confina al encierro. 

Esta vez, el desafío desembarca en el Teatro Comedia: durante todos los fines de semana de febrero, el actor se pone en la piel de Charlie en La Ballena, la pieza de Samuel D. Hunter (una película de 2022, dirigida por Darren Aronofsky), bajo la dirección de Ricky Pashkus.

La historia es de esas que aprietan el pecho. Charlie es un profesor de literatura que dicta clases por Zoom, escondido tras una cámara apagada y un cuerpo que ya no le responde. Cuando siente que el final está cerca, decide emprender la misión más difícil: recuperar el vínculo con Ellie, su hija adolescente, a quien no ve desde hace ocho años.

El rastro de la transformación

Chávez desarma el rompecabezas de su construcción. No fue un proceso de un día para el otro, sino un viaje por “estaciones”. La primera parada fue técnica y casi anatómica: el traje.

“El proceso fue de muchas estaciones. Todas intentando respetar el material y el punto de vista que teníamos sobre él”, cuenta el actor, subrayando que el vestuario (a cargo de La Polilla) y el maquillaje FX de Germán Pérez no son accesorios, sino parte del lenguaje del personaje.

Pero para Chávez, el artificio es solo la puerta de entrada. Una vez que el cuerpo estuvo diseñado, llegó el trabajo de sala, ese territorio donde la imaginación se poda hasta dejar sólo lo esencial. “Viene el trabajo importante de elegir, de seleccionar entre la infinidad de posibilidades que aparecen”, explica.

Más que un cuerpo

Resulta tentador pensar que La Ballena es una obra sobre la obesidad. Sin embargo, Chávez -fiel a su estilo de no quedarse en la superficie- le escapa a esa lectura simplista. Para él, la condición física de Charlie es apenas una circunstancia, un “puntapié” para hablar de algo mucho más profundo y, paradójicamente, más liviano:

“Si el espectador inicia el espectáculo pensando que la enfermedad es la obesidad, cuando termina entiende que, en todo caso, Charlie padece la enfermedad de la humanidad, que es ser un ser humano imperfecto, deseoso, fallido, culposo y responsable”.

Ese es el pacto que el actor propone desde el escenario del Comedia: que el público acepte que ese hombre que ve no es él, pero que lo que ese hombre siente sí nos pertenece a todos.

Funciones

Días: Viernes, sábados y domingos de febrero, 21:30 hs.
Lugar: Teatro Comedia (Rivadavia 254).
Entradas: En boletería (martes a viernes de 16 a 20 hs) o por ticketek.com.ar.

Comentarios Cerrados