Con esa triste noticia desperté esta mañana. Murió el hombre que habitó en Carlos Alonso. El hombre de los mil retratos, de los mil caminos y de tantas miradas sobre el mundo. El artista que hizo de sus colores y sus trazos una manera de contar nuestras heridas, nuestros sueños y la historia de este rincón americano.
Hace años, en 1978, en Castro Urdiales, en casa de Horacio Guarany, pasamos unos días que llevaré siempre en mi memoria, junto a Armando Tejada Gómez y Hamlet Lima Quintana. Días de dolores y angustias que se entremezclaban. Días de nostalgia, de mate, tortas fritas y truco de seis. Días en los que la tristeza encontraba, a veces, una pequeña hendija por donde se colaba la alegría.
La herida de Paloma y una canción nacida del dolor
He contado alguna vez que jamás olvidaré su mirada cuando nos hablaba de Paloma, «su hija que integra esas listas de los que no regresan». Había en sus ojos una tristeza que no necesitaba palabras y, una de aquellas noches, compusimos con Hamlet «Canción para Carlos Alonso». Hoy, al leer la noticia de su muerte, la volví a escuchar.
El recuerdo de una foto y las voces del ayer
Y volvieron aquellos días en el norte español. Volvieron aquellos hombres, mis referentes, aquellas conversaciones, el dolor, la nostalgia, las risas, el mate compartido. Volvió Carlos Alonso, con su mirada profunda, sus silencios y esa manera suya de llevar consigo tantas historias. La última vez que hablamos por teléfono y recordamos aquel tiempo, me dijo: «¿Quién iba a decir que aquella foto iba a significar tanto en nuestras vidas, no?» Se refería a la foto de aquellos días en la casa de Horacio.
Me acaba de llamar por teléfono Marián Farías Gómez. «Ayer Zuhair (Jury), hoy Carlos, estamos quedando solos, Enrique», me dice con la voz emocionada.
Un legado inmortal que sigue caminando
Y me pregunto: ¿murió Carlos Alonso?
Murió el hombre, seguramente. Pero hay hombres que dejan algo de sí andando por el mundo. Alonso dejó sus colores, sus trazos, sus heridas, sus sueños. Dejó una mirada sobre nosotros que ya no le pertenece solamente a él.
Quizá por eso, mientras vuelvo a escuchar aquella canción, siento que Carlos Alonso sigue caminando. Caminando y pintando sus mil retratos, sus mil caminos, sus tantas miradas sobre el mundo.
*Enrique Llopis, cantante, compositor y escritor.
Rosario, 21 de septiembre de 2026.

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