La identidad no se construye en el vacío, se moldea en el territorio de los primeros afectos. Y bajo esta premisa, la artista emergente Daniela Festa inauguró su primera exposición individual, titulada “Retratos de familia: Capítulo femenino”.

La muestra, que ya se encuentra habilitada en el Complejo Cultural El Molino de la ciudad de Santa Rosa, en La Pampa, propone una exploración donde la noción de lo femenino abandona los conceptos heredados para transformarse en un paisaje en permanente reconstrucción.

El linaje como archivo afectivo

A través de diez obras, la artista configura un registro visual que trasciende la imitación fisonómica. Por el contrario, cada pieza funciona como un mapa emocional de las mujeres y niñas que sostienen su entorno personal. El recorrido incluye, de esta manera, representaciones de sus abuelas, madre, hija, tías, prima y sobrinas.

En cada retrato, la artista busca plasmar la vibración singular con la que cada una de ellas habita el tiempo. De este modo, el concepto de lo femenino rehúye de las definiciones cerradas para proyectarse como una búsqueda viva, diversa y en constante mutación.

La exposición invita, en simultáneo, a que el espectador indague en sus propias raíces e identifique los hilos invisibles que sostienen la trama de su historia personal.

El bordado como gesto político

El abordaje conceptual de la muestra encuentra su correlato directo en las decisiones plásticas. Las obras presentan una variedad de formatos y técnicas, abarcando desde el acrílico sobre lienzo hasta la tiza pastel sobre papel y el pastel al óleo sobre cartón entelado.

Asimismo, el uso de técnicas mixtas permite la superposición de capas que operan como una metáfora de las vivencias compartidas.

En este contexto de experimentación material, la incorporación del bordado adquiere un peso fundamental ya que lejos de funcionar como un recurso técnico aislado, la acción de enhebrar irrumpe en la tela como un gesto poético y político.

El hilo une y repara, conectando el oficio histórico y silencioso de las antecesoras con la práctica contemporánea de la artista. Consecuentemente, el acto de bordar enlaza el legado recibido con el horizonte proyectado hacia las nuevas generaciones.

Para visitar

La muestra plantea así un espacio de intimidad que parte de la biografía para habilitar interrogantes colectivos sobre el legado y la memoria.

“Retratos de familia: Capítulo femenino” permanecerá abierta al público hasta el próximo 28 de septiembre y puede recorrerse de lunes a viernes, entre las 8 y las 20 horas, en las instalaciones del Complejo Cultural El Molino.

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