El Festival Internacional de Teatro Breve regresa en su 13ª entrega desafiando la atención dispersa de estos tiempos.

A través de cuatro fines de semana y con la participación de ocho países, la propuesta se aleja de la pasividad de la butaca tradicional para ofrecer una experiencia dinámica donde el espectador recupera el poder de decisión.

En efecto, la estructura del evento permite a cada asistente diseñar su propio itinerario seleccionando cuatro piezas de quince minutos cada una, una dinámica que le valió el Premio Siripo 2026 y que transforma edificios emblemáticos en circuitos vivos donde el público circula entre salas y pasillos.

Una cartografía de la vanguardia global

En el plano internacional, la grilla funciona como un muestrario de las preocupaciones actuales de la escena global, integrando tecnología y fisicidad.

Desde España llega “TerapIA”, una pieza que utiliza inteligencia artificial para indagar en la memoria y los microchips de personalidades humanas, mientras que la delegación polaca de la Fundación MOVYTZA presenta “Spicy things are good for depression”, una tragicomedia que explora la liberación de endorfinas ante el dolor físico.

Por su parte, la compañía costarricense Coraza Company aporta una narrativa visual impactante mediante el uso de títeres de escala humana que funcionan como extensiones del cuerpo, y desde Brasil, el grupo Sabre de Luz invita a un viaje por el inconsciente de Salvador Dalí, poblando la mente del artista con mariposas y hormigas.

El pulso de la identidad local

La potencia local no se queda atrás y dialoga de igual a igual con las propuestas extranjeras mediante el despliegue de figuras consagradas y lenguajes renovadores que exploran desde lo biográfico hasta lo social.

La actriz Belén Castillo, dirigida por Eugenia Hadandoniou, presenta “Por la tangente”, una biografía de una desviación donde el azar manda y el público elige qué historia familiar será contada cada noche.

Asimismo, Gabriel Marasini pone el cuerpo en “Reunión de Padres” para diseccionar con humor las absurdidades del sistema educativo, mientras que la obra “Calígula”, dirigida por Martín Gaetán, funciona como un experimento social sobre la obediencia y el poder que atravesará todas las sedes del festival como una constante necesaria.

Un itinerario por la ciudad

El recorrido geográfico de esta edición también es ambicioso, ya que comenzará en el Teatro Comedia para luego trasladarse a Platz Espacio Cultural, seguir en el Teatro Real y finalizar su periplo en el Museo del Deporte, ubicado en el Estadio Mario Alberto Kempes.

En este último escenario, la compañía francesa Ensemble /K/inêtikos cerrará el círculo con “Reciprocals”, un cruce de danza contemporánea y música en vivo que utiliza los vestuarios de Bernard Bousquet como una partitura abstracta.

Con una entrada general de $31.000 y funciones que inician puntualmente a las 20:30, el festival reafirma que la intensidad dramática no requiere de largos metrajes, sino de la capacidad de interpelar al otro en el tiempo justo y el espacio preciso.

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