En tiempos donde la cultura argentina se debate entre el desfinanciamiento y la prepotencia de los algoritmos, la llegada de tres películas nacionales a una plataforma masiva no es solo un dato de agenda.

Sucede que el 26 de febrero, Flow incorpora a su grilla Almamula, El Casero y Los Inoportunos, tres piezas que, bajo el ala de Twins Latin Films, demuestran que el cine de Córdoba y la región tiene músculo para habitar todos los dispositivos.

Y no es casualidad que estos títulos desembarquen juntos. Hay un hilo invisible que une la mirada de Juan Sebastián Torales, Matías Lucchesi e Ismael Zgaib: la convicción de que la identidad local no es un límite, sino un pasaporte.

Del monte santiagueño al living de casa

La apuesta de la productora cordobesa -que contó con el respaldo del Polo Audiovisual de la Provincia- es, ante todo, diversa.

Almamula es el ejemplo de cómo lo ancestral puede ser vanguardia. La película de Torales, que ya recorrió el mundo tras su estreno en la Berlinale, utiliza el mito santiagueño no como una postal folclórica, sino como una herramienta para diseccionar los deseos y las sombras de la identidad.

En la otra vereda, El Casero (ganadora del Astor a Mejor Dirección en Mar del Plata) confirma la madurez narrativa de Lucchesi.

Aquí, el conflicto es doméstico, filoso y universal: la herencia y los vínculos puestos a prueba en una coproducción con Uruguay que evita los lugares comunes.

Finalmente, Los Inoportunos de Zgaib aporta la necesaria frescura de la comedia con acento propio.

Esta vez, fue el público de Cosquín el que le dio su aval, validando una nueva generación de realizadores que entiende el humor como un puente directo con el espectador.

Gestionar la incertidumbre

Producir cine en Argentina hoy se parece bastante a un acto de fe, pero con base profesional. Lorena Quevedo, fundadora de la productora, analiza el presente: “La producción audiovisual atraviesa un momento muy difícil en nuestro país. Seguimos trabajando para sostener la producción y para que el próximo año podamos continuar anunciando estrenos”.

Esa mirada se complementa con la de Pablo Di Patrizio (productor de Twins), quien entiende que el cine sólo termina de existir cuando se encuentra con el otro: “El desafío es lograr que las películas tengan una vida real, en diálogo con las audiencias”.

Que estas tres historias -tan disímiles entre sí- logren saltar de la pantalla de los festivales a la de los hogares es, en definitiva, una pequeña victoria. Una forma de decir que, mientras haya historias que contar, el cine nacional seguirá encontrando la forma de hacerse oír.

Comentarios Cerrados