
En diciembre pasado, la editorial Anagrama presentó a la sociedad literaria catalana al flamante ganador de uno de los premios de novela más prestigiosos de España, el Herralde. La cita fue en la librería La Central, ubicada en calle Mallorca, de Barcelona.
Entre los presentes estuvo el escritor argentino Rodrigo Fresán, quien ofició de maestro de ceremonias y otro de los escritores más conocidos de la ciudad, Gonzalo Torné.
Pero el protagonista de este artículo es Pablo Maurette, un ensayista de prestigio, enamorado del Siglo XVII, especialista en literatura renacentista y que sabe viajar de Manuel Puig y Virgilio a Dante y Boccaccio.
Es autor de dos ensayos de éxito, sobre la genealogía del cuerpo y sus taras. Incursionó en la ficción hace un par de años con ‘La Niña de Oro‘, un asalto al género policial y ahora retoma el impulso con ‘El contrabando ejemplar‘, una obra que contiene datos históricos, pero también una dosis humorística que le han otorgado los 25.000 euros del 43º Premio Herralde.
En la decisión del jurado celebraron el relato y la manera de contar historias de Maurette, “casi como un proyecto de vida”, resumió la directora editorial de Anagrama, Silvia Sesé.
En el anuncio del fallo del jurado dijo su portavoz, la escritora Marta Sanz, que “es gozo, celebración absoluta de la literatura”, opinión compartida por un jurado que completaron Juan Pablo Villalobos, Gonzalo Pontón Gijón, la librera Cecilia Fanti y la propia Sesé.
En la sala de la librería destinada a las presentaciones y los debates literarios Puntos de fuga entrevistó al autor.
– Esta es una novela que nos sitúa en una Argentina del Siglo XVII y nos lleva a la de hoy, la del Siglo XXI, narrando un complejo entramado con referencias muy locales. Que un jurado compuesto mayoritariamente por españoles reconozca los valores que tiene la novela, tiene mucho mérito y debe tener una explicación.
– Obviamente es un premio muy importante que han ganado autores que admiro muchísimo, entonces, por supuesto me sorprendió, pero además me parecía que era una novela muy argentina y quizás no se tradujera bien a lectores extranjeros. Sin embargo, todos los lectores españoles que la han leído hasta ahora lo han hecho con muchísimo gusto y para ninguno fue un obstáculo o un impedimento que fuese tan local.
– Es un trabajo muy difícil de explicar en pocas palabras, porque habla del Siglo XII en Buenos Aires, pero con su reflejo en el siglo actual y de porqué Argentina pudo ser pero no es.
-Sí, la novela trata sobre una posible novela que explique los orígenes del infortunio argentino, por llamarlo de alguna manera. Se proponen distintas teorías, pero en el fondo está esa obsesión que tenemos no solo con la historia de nuestros países, sino también con nuestras relaciones, incluso las de pareja o las familiares cuando algo entra en decadencia. Ahí está nuestra obsesión por encontrar y señalar el momento exacto en el cual empezó esa decadencia, cuándo fue exactamente, qué fue lo que sucedió. Tal vez con la ilusión ingenua de volver el tiempo atrás, de revertir, pero hay algo arqueológico en determinar el momento exacto en que todo se fue al diablo y, obviamente, nunca se determina porque nunca sucede en un momento, siempre es un proceso gradual.
– El premio Herralde tiene la suficiente importancia y prestigio en España para que, aún sin publicarse el libro, hayas tenido mucha presencia en los medios. Incluso sin leer íntegramente la novela, en muchas entrevistas con preguntas a veces muy genéricas sobre las contradicciones argentinas.
– Bueno, se proponen muchas respuestas a esta pregunta. Una de las posibles respuestas tiene que ver precisamente con lo que se llamaba contrabando ejemplar, por eso la novela se llama así. Durante la mitad de su historia, Buenos Aires fue una ciudad que pertenecía al Virreinato de Lima y el puerto de Lima no quería competir con el puerto de Buenos Aires, entonces estaba cerrada al comercio, de modo que su economía era pura y exclusivamente ilegal, una economía negra, que giraba en torno al contrabando. Entonces, una sociedad cuyos cimientos están permeados por la ilegalidad, la anomia y el contrabando, solo puede producir la Argentina de hoy, un país caótico, con una economía negra.
– Una de las ideas centrales de la novela, si se puede hablar de ideas, es que la literatura en sí misma es un acto de contrabando, es un acto de plagio y los autores están constantemente desvalijándose los unos a los otros.
– Y sí, hay muchos casos, George Harrison plagió sin ser consciente “My Sweet lord”. Pero pasa muchísimo en la música y en la literatura; es inconsciente porque uno escuchó una melodía hace mucho tiempo y la repite, quizá apenas cambiada y cree que es propia, pero eso también nos muestra lo absurdo que es que una idea literaria, una imagen, una trama puedan ser propiedad de un individuo. En la era de los derechos de autor es necesario que esto sea así, pero en el fondo es un absurdo.

Lo que cuenta Anagrama del libro
Pablo, un aspirante a escritor sin muchos escrúpulos, viaja a Madrid para recuperar el manuscrito que Eduardo, su amigo y mentor, dejó al morir.
Un libro que nunca culminó pero que pretendía explicar lo inexplicable: el infortunado destino de la Argentina, que durante el siglo XVII configuró su economía con un sistema de comercio clandestino tan sofisticado e institucional que se lo conocía como «contrabando ejemplar».
Decidido a apropiarse de la novela imposible de Eduardo (empresa literaria que es a la vez un homenaje y una expiación, un saqueo y una elegía), Pablo se enfrentará a un proceso que le llevará a reconstruir su propia biografía, y también la de Eduardo: peronista, excesivo y sentimental, una figura desbordante, marcada por las contradicciones y la melancolía.
Entre sus páginas irrumpen personajes que laten con intensidad: la tía Chiquita y la enigmática Teruca, Pietro Malaspina, primer italiano en pisar el Río de la Plata, Zebulão Mendes, médico judío converso, o el monstruo querandí, grotesca figura folclórica cuya maldición parece pesar sobre Argentina… Neuróticos, tiernos, violentos, humorísticos, todos se entrelazan en un mosaico donde la historia, la imaginación y la crónica sentimental de la identidad argentina se confunden.
Ni oda nostálgica a la memoria ni reconstrucción histórica, El contrabando ejemplar es una novela que se pregunta por el sentido de lo perdido y lo inventado. Una celebración de lo personal y lo colectivo que hace del acto de contar una experiencia literaria singular y emocionante. Una novela que encuentra su lugar en la gran tradición de la mejor narrativa hispanoamericana.



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