A veces, la verdad sobre la naturaleza humana se esconde no solo en los sueños, sino también en los rituales más insospechados.

Tal es el caso del Fasnacht de Basilea, un festival que, a simple vista, podría confundirse con cualquier carnaval europeo, pero que, en realidad, encierra una de las claves para entender el trabajo de Carl Gustav Jung, el psicólogo suizo que acuñó términos tan comunes hoy como “extrovertido” e “introvertido”.

La sabiduría de los sueños”, un documental sobre la vida de Jung revela cómo el carnaval de Basilea podría haber inspirado la teoría de los arquetipos y el concepto de la persona, destapando los instintos más profundos de la psique colectiva.

El film, que se sumerge en los desarrollos teóricos de Jung, pone de manifiesto la curiosa conexión entre este pensador y un festival que, durante tres días, saca a la luz las realidades más profundas y reprimidas de la psique suiza. 

Esa imagen de orden y corrección que el mundo asocia con Suiza se desvanece por completo cuando la confusión y el color de un carnaval intenso y desorganizado se apoderan de las calles de Basilea, anunciando una verdad sobre las profundidades de la psicología humana que Jung, quien vivió y estudió en la ciudad, experimentó en primera persona.

La teoría de los arquetipos y el Festival Fasnacht

Para Jung, nuestros pensamientos y comportamientos están influenciados por “plantillas psíquicas compartidas”, una idea que él llamó el inconsciente colectivo y los arquetipos. 

Muchos estudiosos y psicólogos creen que este festival, con su explosión de instintos reprimidos, fue una fuente de inspiración fundamental para su teoría.

El Fasnacht de Basilea es un ritual que evoca el mundo mítico de la psique: empieza de madrugada, a las cuatro de la mañana, en una atmósfera surrealista cuando las luces de la ciudad se apagan. 

Cuando las campanas de la Catedral suenan, arranca un desfile de faroles y máscaras, acompañado por la música arrítmica de flautas y tambores.

Es un anuncio de tres días de ensueño que, al amanecer, se esfuma tan rápido como llegó, con las máscaras desapareciendo y la ciudad volviendo a su rutina normal, como si nada hubiera pasado.

El desfile principal es una cacofonía estridente de bandas que, a propósito, tocan desafinadas. Es un río de gente marchando, mezclándose y separándose, siguiendo a las bandas que más les atraen, sin ningún tipo de organización central.

Es un acto espontáneo de libertad que permite a los suizos una “licencia para la mala conducta”.

El Festival empieza de madrugada, en una atmósfera surrealista cuando las luces de la ciudad se apagan.

La persona: La máscara de todos los días

Jung observó que en la vida cotidiana todas las personas llevan una especie de máscara que él llamaba nuestra persona. 

La persona es, en parte, el resultado de las demandas de la sociedad y de lo que uno quiere proyectar, pero no es la verdadera personalidad, a pesar de que el individuo la considera muy real y honesta.

Pero un ritual como el Fasnacht permite que la verdad inconsciente de la personalidad salga a flote. La gente usa sus máscaras para insultar a sus amigos o decir verdades que durante el resto del año reprimen.

Para Jung, el Fasnacht es una manifestación del verdadero inconsciente primitivo que yace bajo la fachada tecnócrata de la sociedad suiza y, de una forma más amplia, una expresión de la religión inconsciente que se destaca en sus ideas. 

El festival Fasnacht de Basilea se convierte, entonces, en un espejo de la teoría de Jung. Es el momento en que la persona suiza se rompe por completo, permitiendo que emerja la verdad del inconsciente colectivo. 

Así, durante tres días, la ciudad revela su alma más primitiva y festiva, demostrando que incluso en las sociedades más ordenadas, la esencia del ser humano se resiste a ser enmascarada para siempre. 

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